
Por fin llegó el día que muchos llevábamos esperando durante tanto tiempo. CocoRosie, o Bianca y Sierra Casady, habían elegido Donostia como parte de su gira y sorprendentemente, agotando incluso semanas antes de la fecha del concierto. Y es que quizás no son tan conocidas, ni su música es tan accesible, pero una vez que te cautivan no te dejan escapar.
Quizás fue por eso, que en la entrada del Victoria Eugenia se podía respirar un sentimiento de nerviosismo y entusiasmo entre los que esperaban a entrar. Sabíamos que probablemente esa noche no la olvidaríamos jamás y que la sensibilidad de CocoRosie nos haría emocionarnos en alguna ocasión y por ello, la impaciencia cada vez se hacía más patente.
La noche empezó tranquila, a manos de Río en Medio, una joven solista de Brooklyn de voz dulce, que acompañada de una caja de madera nos amenizó la espera con canciones sencillas y grabaciones en directo, que recibieron una gran ovación. Después aparecería Quinn Walter en el escenario, otro músico de Brooklyn con una voz singular, que nos sorprendió, aparte de por su vestimenta, por tocar paralelamente una guitarra y una batería en sus canciones.
Poco después de las 9 y media aparecieron por fin CocoRosie. Vestidas con ropas tan llamativas como extrañas, ya que Sierra por ejemplo, combinaba una falda, que bien podía ser parte de un camisón, con una camiseta de los Lakers. El concierto empezó con un repaso a sus aclamados discos “Noah’s Ark” y La Maison de Mon Rêve. Y no se dejaron ni uno solo de sus grandes temas en el tintero: beautiful boyz, by your side, good friday o tekno love song, todos estuvieron presentes.
En la segunda parte se centraron más en The Adventures of Ghosthorse and Stillborn, en la que los teloneros volvieron a salir al escenario para acompañar al grupo. Uno de los momentos más aclamados fue cuando el “human beatbox” de CocoRosie, solo en el escenario, nos deleitó con varios minutos de demostración de este arte que tan poco conocido es por este lado del charco.
El final fue apabullante con Japan, con todo el grupo y los teloneros animando al público a bailar y a animar la noche, consiguiendo que el el Victoria Eugenia se despidiera de las hermanas con una gran ovación y con ganas de mucho más. Sin duda alguna, este concierto no pudo dejar indiferente a absolutamente nadie, habiendo momentos en que era inevitable que se saltaran las lágrimas gracias a la extrema delicadeza, y otros en los que no podían dejar de sorprender la mezcla de tantos sonidos y estilos. Uno de los conciertos del año.
Puntos a favor: la maravillosa voz de Bianca, el no olvidarse de sus inicios, el equipo que las acompañan, la simpatía de Sierra.
Puntos en contra: falta de involucración de Bianca en el concierto, quizás fue algo corto.